Una de las iniciativas para lograr alcanzar la Meta RD 2036, proyecto creado mediante el Decreto No. 337-24 cuyo objetivo es duplicar el Producto Interno Bruto (PIB) real dentro de los próximos 10 años, es la de reducir la informalidad en la actividad económica de la República Dominicana.
Cabe aplaudir como un primer paso en la dirección correcta, la reciente promulgación de la Ley 30-26 mediante la cual se implementarán facilidades a los contribuyentes MIPYMES como la eliminación del anticipo, descuentos por pronto pago de las deudas tributarias, eliminación al impuesto sobre el capital de las empresas entre otras.
Para ampliar la base de contribuyentes y reducir la informalidad entendemos se requiere combinar incentivos para fomentar la formalización, de forma que sea más rentable para los agentes económicos operar de manera formal con respecto a la informalidad, así como una aplicación más efectiva de las normas para asegurar su cumplimiento y evitar la competencia desleal, basado en el concepto utilitarista de la “zanahoria y el garrote”, desarrollado por el filósofo y jurista británico Jeremy Bentham. Cinco medidas puntuales que podrían tener un impacto significativo son:
- Crear un régimen tributario simplificado para microempresas
- Establecer un impuesto único basado en ventas o ingresos, con declaraciones muy sencillas y completamente digitales.
- Reducir los costos de cumplimiento durante los primeros años de formalización.
- Reducir el costo de contratación formal
- Disminuir o subsidiar temporalmente parte de las contribuciones a la seguridad social para nuevos empleadores y trabajadores formalizados.
- Implementar una transición gradual de las cargas laborales para pequeñas empresas.
- Vincular la formalidad con beneficios tangibles
- Dar acceso preferencial a crédito bancario, programas de capacitación, compras públicas, subsidios y asistencia técnica únicamente a empresas registradas y al día con sus obligaciones fiscales y laborales.
- Digitalizar completamente la creación y operación de empresas
- Permitir que una microempresa pueda constituirse, obtener RNC, registrarse en la TSS y obtener licencias municipales mediante una sola plataforma, idealmente en 24 horas y a un costo mínimo.
- Fortalecer la fiscalización basada en riesgo
- Utilizar cruces de información entre la DGII, la TSS, Aduanas y los ayuntamientos para identificar actividades informales de mayor tamaño, concentrando la fiscalización en quienes compiten deslealmente con empresas formales, en lugar de enfocarse en pequeños negocios de subsistencia.
Estas medidas son más efectivas cuando se implementan de forma conjunta. La experiencia internacional muestra que la formalización aumenta cuando los beneficios de ser formal superan claramente los costos, y cuando el Estado facilita el cumplimiento mientras mejora la fiscalización de quienes permanecen deliberadamente al margen del sistema.
En el caso dominicano, donde la informalidad laboral ha rondado más de la mitad del empleo en los últimos años, una estrategia integral de este tipo podría aumentar la productividad, ampliar la base tributaria, mejorar la protección social de los trabajadores y fortalecer la competitividad de las empresas formales.




